¿En qué nos puede afectar el asunto de los microplásticos?  Cuando algo desconocemos muchas veces pensamos que no existe y, en consecuencia, no nos puede perjudicar de ninguna forma, aunque sea nocivo. ¿O quizás si?

Pues claro que sí, por eso nos interesa saber algo de este problema, los microplásticos, cómo podemos minimizarlo y qué deberíamos hacer para evitar su crecimiento y propagación.

Pero comencemos por el principio . Ya hemos comentado que 8 millones de Toneladas de basura llegan todos los años a nuestros mares, siendo la mayoría plásticos. Este dato ya de por sí es alarmante. Lo mismo que el hallazgo y la localización de 5 grandes islas de plástico flotando por los océanos:  2  en el Océano Pacífico, 2 en el Atlántico y 1 en el Océano Índico. ¡Islas de Basura a la deriva! Aunque no sean exactamente islas, ¡cuanta basura producimos que dejamos “fluir” por las aguas para  que naveguen bien lejos y no molesten nuestras conciencias!

La amenaza del plástico como basura que coloniza nuestros mares no acaba aquí. Tiene mayor recorrido y trascendencia que el imaginado.

 

“En reconocimiento a la aportación de Malaspina (capitán de fragata del siglo XVIII impulsor de una gran expedición naval de carácter político-científico)  diversas instituciones españolas pusieron en marcha en 2010 una gran expedición científica de circunnavegación que recibe su nombre. La expedición Malaspina (2010-2011) fue un proyecto de investigación interdisciplinar cuyos principales objetivos consistieron en estudiar el cambio global y la biodiversidad en el océano. Desde el mes de diciembre de 2010 hasta julio de 2011, más de 400 científicos a bordo de los buques de investigación oceanográfica Hespérides y Sarmiento de Gamboa participaron en la expedición que aunaba la investigación científica con la formación de jóvenes investigadores y el fomento de las ciencias marinas y la cultura científica en la sociedad”. Fuente: Wikipedia

Ese viaje científico alrededor del planeta buscaba estudiar el impacto del cambio climático en la vida marina. Se extraían muestras tomadas a diferentes profundidades, que podían llegar hasta los 4.000 metros. El investigador Andrés Cózar, que seguía el trabajo de los barcos desde tierra, empezó a darse cuenta de algo inesperado. Al procesar las muestras en el laboratorio, veía que ahí, flotando junto a los más variados microorganismos, había plástico. Aparecía en todas las mediciones, también en las que se hicieron a miles de kilómetros de la costa. Tropezó con el plástico en todas partes, incluso en medio de ninguna parte”. Fuente: El País Semanal  13 Junio 2016

Las investigaciones no han cesado y la alarma ha llegado a ciudadanos y gobiernos de todo el mundo. La mayor amenaza no está solo en este acúmulo de basura sino en su descomposición en partículas diminutas, los microplásticos, que pueden ser ingeridos y asimilados por peces y, en definitiva por el hombre, sin conocer sus consecuencias.  Producimos nuestros propios venenos que los asimilamos sin enterarnos, quizás en la apetitosa rodaja a la plancha de un estupendo bonito o en unas frescas almejas.

Supongo que los datos ya son muy evidentes y escandalosos, tanto, que se empiezan a tomar medidas serias que esperemos no lleguen demasiado tarde. En el inicio de una campaña global sin precedentes, el Programa para el Medio Ambiente de Naciones Unidas (PNUMA) insta a que todo el mundo elimine el uso de microplásticos y detenga el derrochador y excesivo uso de plásticos de usar y tirar para salvar los mares y océanos de un daño irreversible.

“El océano es el sustento de nuestro planeta, pero lo estamos envenenando con millones de toneladas de plástico cada año,” expresaba Peter Thomson, presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas.

“Ya sea con impuesto en las bolsas de plástico o prohibiendo las microesferas en los productos de cosmética, cada país puede poner su granito de arena para mantener la integridad de la vida en el océano.” Fuente: Diario Digital del Sector Marítimo y Pesquero. 

Son demasiadas noticias catastróficas que pueden llegar a paralizarnos y pensar que nada podemos hacer ante semejante magnitud.

Sin embargo, desde nuestra posición como individuos con acceso a todo tipo de plásticos podemos tomar partido y empezar por consumir menos elementos que tengan plástico desechable. Y si lo consumimos, reciclarlo. Y si lo llevamos a navegar, ya que son nuestros aliados en un montón de elementos de navegación, no tirarlos al mar jamás.

Según el informe sobre “Basuras Marinas” realizado por la Asociación Ambiente Europeo y la Universidad de Deusto, en marzo de 2017, “la solución, aunque difícil de implementar, no es complicada desde el punto de vista técnico: bastaría con dejar de tirar desechos a la playa, los ríos y el mar. Basándose en los residuos encontrados en playas y zonas acuáticas de todo el mundo, Ocean Conservancy calcula que las diez basuras más frecuentes (1-cigarrillos, 2-envoltorios y contenedores de comida, 3-botellas de plástico, 4- bolsas de plástico, 5-tapones de plástico, 6-cubiertos desechables, 7-pajitas, 8-botellas de cristal, 9-latas y 10-bolsas de papel), representan, dependiendo del año,  aproximadamente un 80% de todas las basuras (Ocean Conservancy 2017). 

Acciones pequeñas de grandes consecuencias. Como la recogida de basuras y plásticos que realizan ciudadanos anónimos en playas y lugares costeros. Sin hacer ruido, sin demasiado esfuerzo, solo hacen lo que pueden, un poquito cada vez ….. y van retirando objetos que ya no contaminarán, esos al menos.

¡¡Imitemos a estos Héroes Anónimos!!

 

Pequeños actos, pequeños esfuerzos, pero como un viejo hábito, constante y obsesivo, difícil de eliminar y con grandes resultados …. consecuencias positivas para el que lo hace y para su entorno.

¡Disfrutemos de la navegación y cuidemos nuestros mares!

Texto: July Echevarría
Directora Actividades Náuticas ATodaVela